«La traducción, es un buen trabajo, pero ¿ por qué no trabajas para la ONU?

-¿No te aburre trabajar siempre sola en casa?

-Debe ser duro hacerlo todo por tu cuenta…»

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Estos suelen ser los comentarios que recibo la mayoría de las veces cuando hablo de mi trabajo. Y luego intento explicarme un poco más: “no hablo los idiomas necesarios para trabajar en la ONU y no, no me aburro trabajando en casa, de hecho no es fácil pero eso es lo emocionante”.

Cómo me hice freelance

Es gracioso, pero realmente fue por una gran experiencia que tuve en una empresa en 2012, la que me motivó a trabajar de esta forma.
Tenía miedo de no encontrar un buen ambiente de trabajo, una buena empresa y obviamente temas que me interesarían traducir. Entonces el camino de freelance era muy amplio para mí. Veo muchas ventajas en ser profesional independiente, una de ellas es que puedo usar los idiomas que quiero en mi trabajo. Traduzco desde el inglés y español hasta al alemán, una combinación que es poco usual para un trabajador en una empresa. Siendo freelance no tienes esos límites. En general, me suelen solicitar que traduzca textos en alemán pero me gustaría trabajar más en las otras lenguas que domino.
Otra ventaja de ser un trabajador independiente es que tienes más opciones. Puedes escoger un cliente en lugar de otro, es decir, tienes poder de elección. Puedes elegir qué textos, los temas y los idiomas que quiero traducir. Esta “libertad” siempre ha sido mi motor y mi objetivo. Por supuesto seguimos teniendo responsabilidades, pero la principal diferencia es que nos debemos directamente a nuestros clientes, sin tener supervisor. Al final, los freelance somos CEOs de una compañía sin empleados, pero sigue siendo una compañía. En este sentido, es un gran desafío y la pregunta que uno se hace es: ¿Seré capaz de empezar mi propio negocio?¿Seré capaz de administrar mis tareas administrativas y fiscales? ¿Debo contratar un contable o elegir una empresa que lo gestione? ¿Tendré éxito eligiendo mis servicios? Estas preguntas pueden asustar un poco pero son necesarias y no son imposibles de superar.

Cómo me preparé para el mundo freelance

Afortunadamente, me he formado bastante, he tenido una buena educación, lo que significa que no solo me he centrado en traducción, sino también en mi escuela han organizado reuniones con profesionales freelance y talleres, que nos han ayudado a estar preparados para las cuestiones administrativas que podríamos afrontar, relacionadas con el mundo freelance.  Así que también estaba preparado y empecé mi vida profesional sabiendo por dónde iban los tiros. El resto, solo necesitaba más información. Y ahora algo de suerte, eso es lo que los traductores necesitan!

Ser emprendedor

Desde un punto de vista puramente administrativo, opté por ser autónomo (que no significa algo exclusivo de los freelance). Decidí empezar a ser autónomo a finales de 2012 porque, en la compañía donde trabajaba, me dieron la opción de seguir trabajando pero de forma freelance. Era una oportunidad única. Posteriormente, hice todo el papeleo y algunas traducciones y búsqueda de terminología. Ser autónomo te permite hacer un simple cálculo de tu contribución a la seguridad social que posteriormente debe de pagarse a URSSAF (la Seguridad Social francesa). No tengo que pagar IVA, y como consecuencia no necesito un contable. Pero por otro lado, no puedo reclamar tasas de profesionales. En resumen, la parte administrativa es más fácil y así me puedo centrar mejor en mi parte profesional.

Estar concentrado y motivado

Obviamente hay días en los que no quieres levantarte, todo cambia cuando tienes un texto esperándote o trabajo por hacer. Pero los textos no crecen en los árboles, necesito encontrarlos.  Sin embargo, para asegurarme de que llegue trabajo debo abrir mi ordenador a una hora razonable, normalmente voy a casa de otros freelances para trabajar. Los dos nos ayudamos motivándonos, desde ganando proyectos a compartir ideas, además de ahorrar algo de dinero juntos.

Financieramente hablando, gané mi primer proyecto después de dos meses y me pagaron al cabo de cuatro.  El hecho de que mis padres me ayudaran al principio, tuvo mucho que ver, sé que no todo el mundo tiene esa suerte. A los seis meses después de haber despegado como emprendedor, fui capaz de decirle a mis padres de que ya empezaba a financiar mi negocio. Aunque no todo está asegurado, ya que hay meses que los ingresos no son como esperas y hay meses que no son fáciles. Para ser un freelance tienes que tener un plan para tus ingresos y gastos. Voy a concluir diciendo que los freelancers son CEOs. Bueno son eso y mucho más.