¿Qué le depara al sector más importante de la economía local?

Aguascalientes es una entidad automotriz por excelencia. El impacto de esta industria equivale a poco más del 18.7 por ciento de su PIB, lo que representa un aporte mayor a los 40,000 millones de pesos anuales y equivale a más de 46,000 empleos generados. 

No es un secreto. Mientras a esta industria le vaya bien, a la economía local le irá mejor; sin embargo, desde hace un par de años, sus números no han sido tan positivos como se esperaría. Las bajas en ventas y, por ende, en producción colocan a muchas empresas del ramo ante una interrogante: ¿estamos atravesando una crisis? 

Desde la perspectiva de Gonzalo Esparza, presidente de Tachi-S Américas, aún no se llega a tal escenario, pero sí se está cerca de una recesión provocada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Dicha situación podría cambiar la jugada del sector automotor, que es una de las más golpeadas por este tipo de problemáticas: 

“Es una de las industrias más sensibles, porque es de las que más capital requiere. Con el pleito entre chinos y estadounidenses se percibe un panorama complicado, pero en el que aún no sabemos quién será el más afectado”, señala el empresario. 

Sin duda, los contextos político y económico que atraviesa Estados Unidos de cara a las elecciones presidenciales inciden en la situación de las ensambladoras mexicanas. Según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), de cada 100 vehículos vendidos en esta nación, 16 provienen de México. Esto lo hace el principal proveedor de autos en territorio estadounidense, pero también lo pone en un escenario complicado cuando el consumo de su máximo cliente no marcha bien: 

“La incertidumbre por la que atraviesa el principal consumidor de automóviles (Estados Unidos) provoca la desaceleración del gasto de su población para adquirir un vehículo”, dice Norberto Vidaña, consultor y exdirector de Abastecimiento de Materias Primas en Nemak -autopartista regiomontana con ingresos superiores a los 4,600 millones de dólares anuales-. 

El especialista menciona que estos factores, sumados a la madurez del mercado estadounidense -cuyo crecimiento suele ser discreto-, han generado una merma importante en cuanto a demanda y producción automotriz en México. Ese panorama, puntualiza, podría seguir por lo menos hasta que las elecciones concluyan, para lo cual aún falta más de un año: 

“Definitivamente el panorama cambiará después de ese periodo. El consumidor busca certidumbre al igual que el inversionista. Un marco político más certero ayudará a incrementar la confianza. Mientras tanto, no se prevé un crecimiento acelerado como el de los años previos”, indica el experto. 

México… ¿Ganador? 

Pese a los factores macroeconómicos que podrían tocar a México -y a su industria automotriz-, el dinamismo comercial que ha tenido en este año ha sido positivo. Sus exportaciones de vehículos ligeros crecieron 2.82 por ciento en el primer cuatrimestre del año, lo cual equivale a más de 1,121,476 unidades enviadas. 

Además, la relación con su principal socio comercial mejoró después de haber vivido un par de años con algunas trabas. Según la AMIA, tan sólo en el primer trimestre del 2019, incrementaron 10.1 por ciento los envíos de autos a Estados Unidos; mientras que las exportaciones de Alemania, Japón y Corea a esta nación cayeron 16.1, 9.1 y 4.0 por ciento, respectivamente. 

Para Gonzalo Esparza, los conflictos económicos y políticos del país vecino pueden traer oportunidades para la industria mexicana. Resalta que muchas firmas extranjeras valoran venir a México, al menos de forma temporal, gracias a sus bajos costos, ubicación y fuerza manufacturera; sin embargo, la inseguridad es una de las grandes barreras que debe de eliminar para propiciar su llegada: 

“Las empresas pueden sobreponerse a reformas laborales o cambios de mercado, pero el reto más grande es el de la inseguridad. Si México no trabaja en mejorar ese tema y facilitar el clima de negocios, grandes proyectos se pueden ir a otros países”, menciona el presidente de Tachi-S Américas. 

Con la entrada del nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) -que aún está por firmarse-, varias compañías han mostrado su interés por instalarse en el país. Empresarios locales mencionan que si bien esto da pie al flujo de capitales y a la generación de empleos, es importante establecer políticas sólidas de inversión extranjera que proporcionen mayores beneficios a la República Mexicana: 

“Sin políticas claras, la llegada de más empresas extranjeras puede ser una amenaza para las empresas locales. Es importante fijar las reglas para no ser un puente solamente, sino que nos volvamos más competitivos con la transferencia de conocimiento y mejores prácticas”, expone Humberto Sánchez, director de Metalistik. 

Hacia las nuevas tendencias 

Las tendencias del sector automotor son claras: la movilidad se dirige al uso de vehículos eléctricos y autónomos, una apuesta por la que muchas compañías se están inclinando, aunque en México aún falta mucho por explorar. “Estamos a más de 20 años de distancia de muchos países, pero es posible acelerar nuestra inserción a estos mercados realizando los esfuerzos correctos”, dice Gonzalo Esparza. 

Norberto Vidaña apunta que si bien estos mercados han crecido a pasos agigantados, el verdadero reto de la industria mexicana es desarrollar tecnología y habilidades propias para dar valor a su producción actual, sin importar si ésta se destina aún a fabricar vehículos de combustión interna: 

“Siguen siendo nichos de mercado menores. No habrá un reemplazo absoluto en un corto plazo. Lo que se necesita es generar valor en lo que ya producimos. Ya no es funcional la mano de obra barata para hacer productos baratos, sino generar productos con alto valor agregado hechos por gente cada vez más especializada”, argumenta el consultor. 

Humberto Sánchez comparte esta perspectiva. Para el empresario, el sector automotor mexicano cambiará de chip con la reforma laboral y el T-MEC al sustituir una vocación de altos volúmenes de producción por una de elevados niveles de personalización: “Los consumidores quieren productos más personalizados. Debemos de elevar nuestro nivel de complejidad. Si nuestra calidad de producción sigue siendo básica, seremos fácilmente sustituibles”, comenta. 

Para Sánchez, una estrategia clave para que las empresas mexicanas logren esa transición es incrementar su vinculación con las instituciones de educación superior. “Se debe trabajar intensamente con ellas. Necesitamos hacer una política de transferencia de conocimiento, volvernos autosuficientesAhí, las instituciones pueden aportar mucho”

Para la academia, la mayor preocupación es el retraso de conocimiento y la aplicación de la industria 4.0. “Hace falta entender lo que realmente es, y sobre todo, hacerlo rentable y tangible. No es sólo un tema que esté de moda, sino una herramienta de mejora continua”, subraya Fernando García Navarro, investigador del Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica para el Sector Automotriz (CITTAA). 

El analista destaca que en Aguascalientes, más de la mitad de las firmas del ramo no tienen vinculación con centros de investigación, lo cual dificulta su capacidad para migrar hacia las tendencias industriales. “Muchas empresas piensan que hacemos cosas de nivel muy alto y que no son necesarias para su situación actual. La realidad es que nuestras soluciones tienen aplicación real en el día a día”, explica. 

“Bajío debe seguir trabajando en el talento” 

La región norte es una de las más desarrolladas del país en cuanto a infraestructura y desarrollo de industria automotriz. Norberto Vidaña, quien trabajó por más de 20 años en una compañía nuevoleonense, explica que esta zona ha tenido grandes resultados gracias a su apuesta prematura por invertir en el sector. 

Sin embargo, considera que el Bajío tiene la capacidad para medirse con ésta y cualquier otra región debido al crecimiento acelerado que ha tenido en los últimos años. Para lograrlo, comenta, requiere dejarse de enfocar en la manufactura y fortalecer el desarrollo de su capital humano en más áreas: 

“Han sabido aprovechar la instalación de diversas OEM, generando un ecosistema exitoso para las empresas proveedoras; pero en mis conversaciones con empresas de la zona, escucho una constante necesidad por mejorar el desarrollo de talento”

En este sentido, el especialista resalta que Aguascalientes y sus vecinos de la región deben trabajar más en generar las condiciones adecuadas para crear puestos, tanto de mano de obra como de administrativos, con altas capacidades tecnológicas: 

“Hay que tener una visión retadora. Enfocar todos los recursos hacia alcanzar esa visión sin ser cortoplazistas. Necesitamos levantar un poco la vista para apostarle a la innovación, al valor agregado y a que toda la organización se mueva en la misma dirección”, deduce el especialista.

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